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INFORME ANUAL DE RESULTADOS 2020 DEL SISTEMA DE LAS NACIONES UNIDAS EN URUGUAY

CAPÍTULO

El 2020 de Uruguay


Conocer el camino recorrido para comprender el hoy. Cómo transitó Uruguay el 2020 y sus perspectivas de abril 2021 en adelante, en momentos en que atraviesa un pico de días de más de 3.000 casos nuevos. Conocé sobre el país y su coyuntura y la trayectoria de Uruguay en un año atravesado por la pandemia de COVID-19.


Tras la declaración el 13 de marzo de 2020 del estado de emergencia sanitaria, vino una fase inicial de retracción de la actividad económica, suspensión de enseñanza presencial e irrupción de lo virtual y una caída del PBI (que disminuyó 5,9% en 2020, la mayor caída desde la crisis de 2002, BCU). Le siguió una paulatina apertura a la presencialidad a mediados de 2020 y un comienzo recuperación hacia 2021 de la actividad económica. Surgió el Grupo Asesor Científico Honorario que cumplió un rol clave de asesoría al gobierno y el año cerró con un aumento de la pobreza (de 2.8% respecto a 2019 y alcanzó un 11,6% al cerrar el 2020). El 2021, en tanto, nos encontró  con nuevas restricciones a la movilidad y más casos de COVID-19. 

CAPÍTULO

Naciones Unidas en acción


Fiel a su mandato global, Naciones Unidas rinde cuentas. ¿Cómo apoyó a Uruguay en los últimos cinco años? ¿A qué destinaron Naciones Unidas y el gobierno uruguayo los US$235 millones del presupuesto del Marco de Cooperación (cuya meta inicial era de USD 145 millones)? ¿Y los US$ 13 millones no reembolsables para la respuesta ante el COVID-19?   Encuentra toda la información sobre las principales acciones de Naciones Unidas en 2020 en Uruguay en este capítulo. Verás la importante y rápida respuesta dada ante la pandemia a través de nuestras agencias, están atravesando que atravesaron una reforma para trabajar con mayor coherencia, eficiencia y efectividad y de la que comienzan a surgir quedan lecciones aprendidas. 


Naciones Unidas apoyó en 2020 el desarrollo sostenible y la innovación en el país (en iniciativas de economía circular para la agroindustria, en otras destinadas a la agroecología y la seguridad alimentaria y hasta en la incorporación de vehículos). También buscó potenciar el desarrollo social, inclusivo e igualitario (con apoyo para un mayor conocimiento sobre la sexualidad de los adolescentes con discapacidad y sus familias y apoyos a refugiados). Además, se enfocó en contribuir para que Uruguay tenga un Estado que genere más datos en el 2020, gestione esta información, planifique, monitoree y evalúe (con apoyos tan variados como en la creación del nuevo Ministerio de Ambiente hasta la capacitación de jueces y fiscales en temas de género).

CAPÍTULO

Prioridades de trabajo para el 2021


El 2021 será el primer año para Naciones Unidas de su nuevo Marco de Cooperación (2021-2025), también será el segundo del actual ciclo de gobierno en Uruguay. Tras un 2020 en el que las agencias de Naciones Unidas iniciaron el diálogo con los nuevos interlocutores, nos alineamos a las prioridades nacionales y en la aceleración de la agenda 2030 de Uruguay, buscamos ahora generar más apoyos y análisis conjunto. 


Entérate aquí sobre las prioridades y los efectos directos de los planes de Naciones Unidas para los próximos cuatro años con foco en una economía que innova, un Estado eficiente y políticas públicas que aseguran educación, cohesión social y salud de calidad a todas las personas.

Prólogo

Preparamos este informe con el objetivo de dar cuenta al gobierno de Uruguay, y a través de él a la sociedad en general, del trabajo que Naciones Unidas realizó en el país en el 2020.

 

Cada año es distinto y particular. El 2020, sin embargo, no necesita presentación. Fue el año en que el COVID-19 irrumpió en nuestras vidas y desencadenó la mayor crisis mundial de la historia reciente.


Sabedores del sufrimiento que el COVID-19 está causando a tantas personas en Uruguay, de su impacto en vidas, salud, empleo, educación y afectos en general, encaramos este informe con doble responsabilidad: por un lado, la responsabilidad de demostrar la relevancia de nuestro trabajo y el constante apego al principio de ‘no dejar a nadie atrás’; y, por otro, la de evidenciar que la reforma del sistema de desarrollo de las Naciones Unidas que pusimos en marcha en el 2019 nos hizo más transparentes, eficaces y estratégicos, más cercanos a la ciudadanía y alineados a las prioridades del país.


Las Agencias, Fondos y Programas de Naciones Unidas estamos en Uruguay para acompañar los esfuerzos de transformación nacional para el logro de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Con un lenguaje libre de tecnicismos, recursos visuales, muchos ejemplos y datos inéditos, les contamos cómo lo hacemos, con quién y con qué recursos.

 

Nos daremos por satisfechos si este informe les acerca a Naciones Unidas y les inspira a seguir trabajando por la sostenibilidad y la inclusión en esta Década de Acción que recién empezamos.

Mireia Villar Forner
Coordinadora Residente 
de las Naciones Unidas en Uruguay

Equipo de País de Naciones Unidas en Uruguay

El equipo de Naciones Unidas en Uruguay está compuesto por las siguientes entidades:
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SABÍAS QUÉ:

Además de las agencias, fondos y programas que son parte del equipo de Naciones Unidas en Uruguay, Montevideo acoge a cuatro oficinas regionales:

• Oficina Regional de Ciencias de la UNESCO para América Latina y el Caribe;

• Oficina Regional de ONUDI para el Cono Sur, con cobertura para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay;
 

• Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento y la Formación Profesional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT-CINTERFOR);
 

• Centro Latinoamericano de Perinatología, Salud de la Mujer y Reproductiva de la Organización Panamericana de la Salud (CLAP/SMR).

Aliados clave

de las Naciones Unidas en Uruguay

Socios y contrapartes de Naciones Unidas

Si bien se tiende a asociar a Naciones Unidas primordialmente con el gobierno, nuestros socios y contrapartes están en los distintos poderes del Estado y en todos los ámbitos de la sociedad uruguaya. Un claro indicador de que los temas y proyectos que trabajamos importan mucho al país. En la actualidad trabajamos con 222 socios. Esta amplísima gama de aliados es reflejo de la diversidad temática y de mandatos de las agencias, fondos, y programas de Naciones Unidas y está en línea con la necesidad de trabajar la Agenda 2030 con el número más amplio posible de actores en el país. También es el resultado de una presencia en el país que cumple ya siete décadas y que le ha permitido a Naciones Unidas ‘echar raíces’ en la sociedad uruguaya.

El sector público, con el 39% de los socios de Naciones Unidas, sigue siendo nuestro socio mayoritario. Dentro del gobierno, trabajamos con los 14 ministerios, las oficinas y agencias de la Presidencia de la República, los gobiernos departamentales, los entes autónomos y los servicios descentralizados, así como con el Poder Legislativo y las instituciones del sistema judicial. Los Bancos del Estado, el Banco de Previsión Social y las empresas públicas también tienen líneas de colaboración con Naciones Unidas. Las organizaciones no gubernamentales, sindicales y gremiales son nuestro segundo mayor aliado en Uruguay y representan al 25% de nuestros socios. 

Es destacable que en años recientes la colaboración de Naciones Unidas con el sector privado ha crecido considerablemente, constituyéndose como nuestro tercer gran socio y aliado. Las agencias, fondos y programas de Naciones Unidas tienen relaciones directas con al menos 40 entidades del sector privado, desde cámaras, federaciones, asociaciones, redes empresariales, bancos y empresas individuales.

Finalmente, las instituciones universitarias, las redes académicas y los centros de pensamiento, así como las Instituciones financieras internacionales (Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco de Desarrollo de América Latina/CAF), los principales organismos multilaterales de la región y las distintas agencias bilaterales de cooperación, han sido durante el año 2020 aliados clave para el trabajo de las Naciones Unidas en Uruguay.

FINANCIADORES DEL TRABAJO DE LAS NACIONES UNIDAS EN URUGUAY EN EL 2020

PAÍSES DONANTES

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OTROS DONANTES

Población uruguaya • Comité UNICEF de Canadá • Ayuntamiento de Madrid • Intendencia de Canelones • Intendencia de Montevideo • Banco Interamericano de Desarrollo • Banco Mundial • Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) • Global Environment Facility • Fondo Verde del Clima • Protocolo de Montreal • Convención relativa a los Humedales de Importancia Internacional (RAMSAR) • Fondo de Adaptación • Secretaría de la Convención de Biodiversidad • Global Biodiversity Information Facility (GBIF) • Covid-19 Response and Recovery Fund • Joint SDG Fund • Partnership for Action on Green Economy • UNPRDP MPTF

Prioridades

del Marco de Cooperación

Marco Estratégico de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Uruguay 2016 - 2020

DONANTES SECTOR PRIVADO

AEU • Aguada Park • Alcance • Amén • ANTEL • Asuntos Públicos • Banco de Seguros del Estado • CABAL • Cablevisión • Cámara Uruguaya de Televisión para Abonados • Canal 10 • Canal 12 • Canal 12 Melo • Canal 12 Río Uruguay Fray Bentos • Canal 3 Artigas • Canal 4 • Canal 7 • Canal Tv Florida HD • Catv Sarandí del Yi • Charrúa Tv • Coca Cola • Colonia Shopping • Deloitte • Estudio Pérez del Castillo • Expo Bebé • Gramón Bagó • Grupo Disco  • Hospital Británico • James • Macromercado • Kimberley Clark • Mate Amigo • Meralir • Mercedes Terminal Shopping • Mega Labs • Montecable • Montevideo Portal • Montevideo Shopping • Nuevo Centro Shopping • Paysandú Shopping Terminal • Pedidos Ya • Punta Carretas Shopping • Quimica Silex • Redpagos • Red Uruguaya de Televisión • Sala Magnolio • Renault Uruguay • Salto Shopping Terminal • Samsung •  SC Johnson • Shopping Las Piedras • Tata • Teleservicios • Televisión Digital Abierta • TNU • Tres Cruces Shopping • Trinidad Video Cable • Urufarma • UCL • UES • UTE • Vera TV • Wavemaker • Zonamérica

Área Prioritaria I: Desarrollo sostenible con innovación

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Área Prioritaria II: Desarrollo social inclusivo e igualitario

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Área Prioritaria III: Desarrollo democrático basado en la calidad institucional, la descentralización política y el ejercicio de derechos

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El trabajo por un Uruguay

más inclusivo e igualitario

“No dejar a nadie atrás”, bajo esta consigna trabaja Naciones Unidas y en el 2020, pandemia mediante, no fue la excepción. ¿Cómo plantear objetivos de agua limpia y saneamiento o cómo enfocar esfuerzos para el crecimiento económico y el trabajo decente sin tener en cuenta la igualdad y la no discriminación? Un cambio así no tendría sentido. Por eso la igualdad y la no discriminación están en el corazón de la Agenda 2030 y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y por ello están también en el corazón de las acciones que en el 2020 desplegó Naciones Unidas en Uruguay a través de sus diferentes agencias en un año muy particular. 


De hecho, en 2020 ONU Uruguay trabajó en 120 proyectos directamente vinculados a alguno de los 17 ODS.  


Con la llegada de la pandemia por COVID-19 a Uruguay algunas de las agencias de Naciones Unidas tuvieron que, por primera vez en mucho tiempo, reactivar su apoyo a poblaciones vulnerables. Fieles al principio de “no dejar a nadie atrás”,  combinaron el asesoramiento para tomar decisiones de política pública al más alto nivel con apoyos y provisión de servicios tan básicos como kits de limpieza para migrantes y refugiados. Sobre los principales apoyos de Naciones Unidas en Uruguay directamente destinados a combatir el COVID-19. 

La pandemia afectó a todos en alguna medida, pero es en las poblaciones más vulnerables, (aquellas con empleos zafrales, los niños en situación de pobreza o las mujeres que viven situaciones de violencia, entre otras) donde el impacto fue más profundo. Los primeros casos de COVID-19 llegaron a Uruguay en marzo  de 2020 y se inició una cuarentena voluntaria con gran acatamiento. Sin embargo, la restricción de la movilidad y la actividad económica tuvo un impacto en la economía y se vio reflejado en el aumento de la pobreza. 


El gobierno respondió ante la crisis sanitaria y social con una diversidad de medidas. Profundizó un ya robusto sistema de protección social, aumentó la protección laboral con seguros de paro más flexibles y extendidos, apoyó a empresas y nuevos albergues para personas vulnerables, entre otras medidas. En suma, el paquete de acciones ante la pandemia representaron para Uruguay recursos por el 2,3% del PBI (US$ 1.217 millones). 
 

Solo en 2020 Naciones Unidas logró movilizar US$ 36,6 millones en Uruguay, según consta en el  Informe Anual de resultados de ONU en Uruguay 

¿Cuánto de esta cifra corresponde a fondos no reembolsables? Entre los recursos regulares o propios de las agencias y los otros recursos (fondos globales, fondos verticales y contribuciones del sector privado), Naciones Unidas logró movilizar U$S 13 millones de fondos no reembolsables.


¿Para qué se destinó este dinero? ¿Cuánto pesó el apoyo a los más vulnerables en los números? El 43% fue volcado hacia metas de un desarrollo social más inclusivo en salud, educación y políticas sociales con un fuerte componente en incidir en las desigualdades. 
 

Desde Naciones Unidas esto implica apoyos a políticas para superar las vulnerabilidades y promover la inclusión de los más desfavorecidos. Implica trabajar en la promoción del derecho a la igualdad y no discriminación de personas con discapacidad, brindar soporte para investigar y conocer más sobre la sexualidad de los adolescentes con discapacidad y sus familias y asistencia de población carcelaria o refugiados, entre otras acciones. Por ejemplo, en 2020 comenzó la implementación de un proyecto de capacitación a operadores penitenciarios y trabajo con personas privadas de libertad que incluye talleres de mediación en la resolución de conflictos, la capacitación educativo-laboral y la instalación de tres invernáculos en centros carcelarios (ACNUDH). 


Además, el 39% del dinero fue para el desarrollo democrático que incluyó la protección de las poblaciones más vulnerables y los temas de género. El restante 18% fue para el desarrollo sostenible con innovación. Este es el reflejo financiero de los ajustes que las agencias tuvieron que realizar para poder cumplir con su mandato de no dejar a nadie atrás y con prioridad en la respuesta sanitaria. 

Mujeres y brechas de acceso al mercado laboral

¿Qué se sabe hoy sobre Uruguay que antes de 2020 no se conocía? La intuición indicaba, por ejemplo, que el acceso de las mujeres al mercado de trabajo presentaba inequidades poco visibles. El año terminó con datos que lo confirman. Existe una “penalidad por la maternidad” en el mercado laboral al comparar las trayectorias de ingresos de mujeres con hijos con aquellas que no los tienen y que al primer año de tener su primer hijo, las mujeres experimentan una reducción de su salario mensual del 19% que al cabo de diez años llega al 42%. De hecho el informe  Brechas de género en los ingresos laborales en Uruguay  (ONU MUJERES/CEPAL) pasa a números por primera vez este tema en Uruguay, algo que generó incluso una discusión parlamentaria. 


El tema preocupa en un país en la que cada vez más mujeres jóvenes postergan la maternidad por considerarla un obstáculo a su desarrollo profesional económico. Además, desde Naciones Unidas se buscó mostrar el aporte económico mayor de las mujeres al trabajo no remunerado que en total es superior al de sectores relevantes de la economía uruguaya como la industria manufacturera, el comercio o restaurantes con el fin de que  los datos  sirvan de insumo para inspirar cambios en momentos complejos, de contracción económica y problemas de empleo por la crisis generada por la COVID-19 y también tras un 2020 en el que las madres han sentido una mayor sobrecarga que los padres. 


Un Estado que genera y gestiona información y datos, planifica estratégicamente su trabajo, monitorea y evalúa políticas es el que Naciones Unidas ha contribuido en 2020 a fortalecer. Estas acciones han concentrado la mayor parte del trabajo de las agencias en aspectos tan variados como el apoyo en la creación del nuevo Ministerio de Ambiente, al Instituto Nacional de Estadísticas para mejorar sus procesos y metodologías y generación de datos en temas tan sensibles como la pobreza (UNFPA, OIT, PNUD), hasta la capacitación de jueces y fiscales en temas de género (ACNUDH)   

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Infancia y violencia

Uruguay está atravesando uno de sus mayores casos judiciales en la historia sobre explotación de niñas adolescentes. Por eso Naciones Unidas decidió relanzar la campaña “No hay excusas” (originalmente surgió en 2013) que apunta a revelar, desnaturalizar y condenar el fenómeno de la explotación sexual en niños y adolescentes. Esta campaña fue vista más de 15 millones de veces con un acumulado de 63.000 interacciones en redes sociales. 
Otras acciones vinculadas a infancia a cargo de UNICEF incluyen el apoyo a la campaña de gobierno “Trato bien” para aumentar la concientización sobre el impacto negativo del abuso infantil recibió el apoyo de Naciones Unidas. Esta fue compartida por las plataformas de Plan Ceibal a la que se le sumaron conferencias para docentes y equipos del Sistema educativo para brindarles herramientas sobre cómo abordar situaciones de violencia. También hubo sesiones de entrenamiento (con más de 4800 participantes) para jueces y abogados sobre violencia sexual. 

Salud sexual y derechos

Uruguay ha logrado consolidar equipos y redes de profesionales de la salud para abordar temas de salud sexual y reproductiva desde un enfoque de derechos y con foco en las poblaciones vulneradas (incluyendo población LGBT). Naciones Unidas analizó y realizó recomendaciones para las políticas existentes, colaboró para que se forme una Red nacional de profesionales e investigadores en adolescencia y salud sexual y reproductiva en el ámbito de la Universidad de la Republica, y brindó en 2020 apoyo para la formación de profesionales a través de esta institución académica y otras organizaciones como el Colectivo Ovejas Negras e Iniciativas Sanitarias. Esta última organizó un ciclo con jóvenes para hablar de temas como “#sexualidad sin fakes” (UNFPA). 

Racismo y discriminación, violencia basada en género, el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, sobre estos temas fue posible recaban la información de adolescentes y jóvenes de cinco de los 19 departamentos de Uruguay en encuentros virtuales llamados “Zoom a tu voz” (UNFPA).Por otra parte, hacer visibles los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes con discapacidad ha sido una línea de trabajo en 2020. Naciones Unidas apoyó la implementación del Estudio sobre “Sexualidad y derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes con discapacidad en la perspectiva de sus familias" realizado a través de una encuesta online a 100 familias, identificando obstáculos y facilitadores así como insumos para posibles dispositivos de apoyo a las familias (UNFPA)

Personas con discapacidad, migrantes y el trabajo

Hay barreras para que las personas con discapacidad puedan acceder al mercado laboral en Uruguay, concluyó el estudio realizado en 2020 sobre “inclusión de personas con discapacidad en el mercado laboral de Uruguay”  (OIT). No es el único grupo que presenta dificultades, de hecho una línea de trabajo es con población migrante en busca de que existan mejores condiciones para su inserción laboral al que se le suma un proyecto específicamente por COVID-19 (ACNUR, OIM, OIT, ONUDI, PNUD) mientras se trabaja en impulsar avances en políticas de cuidado para esta población (OIT, ONU MUJERES, PNUD). 


Migrar por necesidad, en busca de un mejor futuro y en situaciones límite, expone a quienes emprenden este camino a una serie de riesgos. Naciones Unidas en Uruguay brindó información a 1282 personas para el proceso de determinación de condición de refugiado en 2020. Se apoyó luego de una evaluación psicosocial a 229 familias vulnerables (605 personas). Además, para colaborar en su inserción laboral Naciones Unidas facilitó el acceso al mercado a 777 personas en Montevideo con asesoramiento para la búsqueda de trabajo, entre otras acciones (ACNUR).


Se han hecho esfuerzos para alentar al gobierno a establecer un programa de reasentamiento o de retorno humanitario voluntario en el país para migrantes. En cuanto a la documentación, se otorga asistencia para apoyar el proceso de residencia al Ministerio de Relaciones Exteriores y fortalecer la gestión de la Junta Nacional de Migración. Además, Naciones Unidas contribuyó en 2020 para que se forme el Observatorio de Movilidad Infancia y Familia de UNICEF y la Universidad de la República (UNICEF, OIM).

El futuro postpandemia

Resulta evidente que la crisis generada por la COVID-19 dejará secuelas que el Estado, el sector privado, las organizaciones sociales y la sociedad toda deberán enfrentar en los próximos años y que afectarán en particular a los grupos de población más vulnerables: niños y jóvenes, mujeres jefas de hogar, personas con discapacidad, población afrodescendiente, nuevos migrantes, entre otros. 


También se espera el impacto de una caída del nivel de ingreso de los hogares, en particular en los estratos más bajos y desigualdad en la distribución del ingreso mientras el aumento de la pobreza ya es un hecho. En lo educativo, en contextos vulnerables, la lucha contra el abandono educativo definitivo ya es aún más desafiante que antes. Se suman otras consecuencias, como el aumento de la violencia intrafamiliar ocasionada por el confinamiento. De hecho en América Latina y el Caribe se habla nuevamente de una década perdida. 


A corto plazo, los gobiernos deben expandir el gasto público para hacer frente a la crisis sanitaria y mitigar los impactos socioeconómicos, sobre todo entre los más vulnerables; A mediano y largo plazo, deben impulsar la promoción del empleo y la reactivación económica, para lo cual la inversión en capital y los desembolsos destinados a la transformación productiva y la ecologización de la economía son fundamentales. 


Si previo a la pandemia ya sabíamos que las profundas transformaciones que los países tienen que poner en marcha para lograr los ODS iban a requerir un salto cualitativo en acceso a financiación, tecnología y nuevas alianzas, la recesión económica mundial provocada por la pandemia hace esta tarea mucho más difícil. La tarea por delante es ardua y la recuperación llevará tiempo. En 2021 Naciones Unidas comienza un nuevo Marco de Cooperación con el gobierno uruguayo hasta 2025 en el que “no dejar a nadie atrás” es una de las cuatro áreas de prioridad estratégica del acuerdo entre ONU y Uruguay.


Esta preocupación de atender a los mas vulnerables se traduce en un proyecto a 5 años que con ambiciosas metas de reducir las constantes brechas de género, acabar con la discriminación y garantizar el pleno ejercicio de los derechos de aquellos que hoy son mas relegados. . Si se toman en cuenta los últimos cinco años del Marco de Cooperación que está finalizando (2016-2020) movilizó fondos en Uruguay por US$ 235 millones y el desafío está puesto ahora en el próximo periodo que será de recuperación de los efectos de la pandemia. Se espera que para los siguientes cinco años la cifra sea igual o mayor. 

La respuesta inmediata

al Uruguay en pandemia

La pantalla muestra a un lado el mapa de Uruguay en diferentes tonos de violeta. En el otro, cifras de diferentes de un país en pandemia: cantidad de tests para detectar COVID-19 realizados en el día, casos nuevos, personas en cuidados intensivos, distribución de casos en el país y aquellos activos en el personal de salud con actualización diaria. Se trata del Monitor Integral de Riesgos y Afectaciones (MIRA) del Sistema Nacional de Emergencia (SINAE), institución que en Uruguay ha cobrado gran visibilidad con la pandemia. 


Además de los datos de acceso público, hay otras capas de información que indican en qué instituciones están las camas ocupadas, cuántas están libres en cada uno y el riesgo de saturación. Este sistema que el Ministerio de Salud Pública (MSP) lo utiliza para tomar decisiones de gobierno. El MIRA fue concebido originalmente con el apoyo del PNUD para la gestión de la respuesta en emergencias en general, con información útil para atender problemas de inundaciones o asistencia en temporales, por citar algunos. En 2020 con el apoyo nuevamente del PNUD entre otras instituciones, el SINAE realizó una adaptación para atender las necesidades en contexto de pandemia con nuevos módulos con insumos clave para tomar decisiones, con información exhaustiva, rigurosa, transparente y en tiempo real. El caso es líder en la región y con el apoyo de UNDRR se está compartiendo como ejemplo a replicar en otros países.


El primer caso de COVID-19 en Uruguay se confirmó el 13 de marzo de 2020. Primero llegaron el cierre parcial de fronteras y la suspensión de clases presenciales mientras la movilidad se reducía drásticamente con el 50% de las unidades de transporte colectivo funcionando. La economía se vio golpeada en mayor medida en sectores comerciales y de turismo que dejaron de funcionar. Los casos de COVID-19 se contaban de a pocas decenas mientras la capacidad de testear aumentaba en el país con la puerta en marcha de laboratorios aptos para realizar los tests de diagnóstico de PCR en distintos puntos del país, el desarrollo propio y el aumento de camas de CTI y de insumos para ellas. Una reapertura gradual sobre mediados del 2020 que fue parcial, y que en diciembre debió dar señales de marcha a atrás ante el aumento de casos con una pobreza que aumentó y una temporada veraniega que no tuvo turistas extranjeros. Las necesidades de Uruguay al llegar la COVID-19 fueron variadas y la respuesta de Naciones Unidas inmediata a partir de la segunda semana de marzo 2020. Desde sus diferentes agencias reprogramó sus apoyos y recibió nuevos fondos para la respuesta nacional al COVID-19 en áreas desde la educación hasta la seguridad social, programas de protección o insumos en salud. Las agencias de Naciones Unidas en Uruguay lograron movilizar casi US$ 10 millones de dólares a lo largo del 2020 (como consta en el Informe Anual de Resultado 2020 de Naciones Unidas en Uruguay). 


El 54% de los recursos estuvieron dirigidos a medidas de protección social y provisión de servicios básicos, incluyendo ayuda directa para la protección de poblaciones vulnerables (para ver más sobre el apoyo de Naciones Unidas a poblaciones vulnerables en el 2020 haga click aquí), le siguen los apoyos al sistema de salud (20%), apoyos para la reactivación económica y el empleo (15%) y medidas de cohesión social. 


Si bien los apoyos fueron inmediatos al llegar los primeros casos, algunas agencias como la OPS/OMS ya venía apoyando al MSP en la capacitación de sus profesionales de laboratorio para el diagnóstico de COVID-19 incluso antes de la llegada de la pandemia a Uruguay. Además, Naciones Unidas participó de reuniones clave brindando asistencia técnica directa a las máximas autoridades del MSP y del SINAE en el diseño del Plan Nacional de Contingencia COVID-19 que adoptó Uruguay.

La crisis sanitaria y la escasez 

Faltaban tapabocas en las farmacias debido a la alta demanda, era difícil encontrar proveedores con stock amplio de máscaras de protección y los intensivistas alertaban por necesidad de más respiradores y camas de CTI en caso de que una primera ola de COVID-19 se disparara de inmediato. Estos son algunos problemas que sufría incluso el primer mundo y por los que Uruguay temió llegado marzo. Naciones Unidas cumplió un rol importante en el momento justo. Donó US$ 550.000 en equipamientos y servicios y de ellos US$ 208.411 fueron insumos destinados al principal prestador público de salud del país, ASSE. Algunos de los aportes fueron la producción local de 23.000 máscaras de protección facial, donación de 40.000 métodos de testeo rápido para el diagnóstico de COVID-19 que llegaron cuando el país aún no había finalizado el desarrollo de los suyos, 45 ventiladores por U$S 1.075.000, tres ambulancias con cardiodesfibriladores, y apoyo para la producción de respiradores artificiales en el país y miles de zapatones, guantes e hisopos (OPS/OMS, ACNUR, PNUD, UNFPA, UNICEF, ONUDI).

 
Pero no todo es equipamiento y atención en salud en pandemia ¿qué opinan los uruguayos sobre las decisiones de gobierno ante el COVID-19? ¿qué piensan sobre la vacunación? En esto la creación de la Usina de Percepción Ciudadana cumplió un rol destacado junto con el Instituto de Estadística de la Universidad de la República. Desarrolló una encuesta panel a través de una aplicación celular que permitió monitorear en tiempo real los impactos de la crisis en el bienestar. De hecho ante el reciente aumento significativo de casos de COVID-19. En 2021 reveló en abril que el número de uruguayos que consideran eficaz cerrar todos los comercios excepto supermercados y farmacias aumentó de 22% a 41% entre febrero y marzo de 2021.  La Usina continúa generando análisis de opinión ciudadana frente a la vacunación.

El impacto en la economía y acompañar el repunte

La economía disminuyó su actividad con la cuarentena voluntaria que en un comienzo la acató gran parte de la población. Naciones Unidas está apoyando al Estado uruguayo en la evaluación económica rápida de los efectos del COVID -19 y el alcance de las opciones de política en Uruguay. El principal objetivo analizar el impacto socioeconómico de la emergencia y generar recomendaciones para medidas económicas (PNUD).

A finales del 2020 se concretó la puesta en marcha de la Red de investigación en ciencias sociales para enfrentar las secuelas de la pandemia (RISEP). Esta iniciativa liderada por la Academia Nacional de Ciencias de Uruguay, el Consejo Nacional de Investigación en Ciencia y Tecnología, y las Naciones Unidas tiene por objetivo principal coordinar la producción de información, análisis e investigación sobre el impacto económico y social de la pandemia del COVID-19 en Uruguay para promover la investigación y la elaboración de propuestas de política pública. La red convocó a todas las universidades y ya tiene tres grupos de investigación trabajando en poblaciones vulnerables desarrollo sostenible, mercado laboral y pequeñas y medianas empresas. 


Conocer qué está ocurriendo es clave. Fue en setiembre de 2020 que Naciones Unidas recibió apoyo del Fondo de Respuesta y Recuperación del COVID-19 por US$850.000. Este fondo se generó a nivel global específicamente para ayudar a los equipos en los diferentes países a responder a la pandemia. 


Naciones Unidas Uruguay  decidió destinarlo al fortalecimiento de la respuesta socioeconómica con foco en el género y también a contribuir con la generación de mayor evidencia. ¿Cómo gestionar si falta evidencia para conocer la realidad? ONU Mujeres, PNUD, UNFPA y UNICEF trabajan para mejorar las políticas de protección social de los más vulnerables en el contexto de COVID-19 con el foco puesto en generar datos para tomar decisiones de gobierno. Naciones Unidas brindó asistencia técnica y financiera para monitorear variables sanitarias e impactos sociales de la COVID-19 a nivel nacional y en la población joven (UNFPA). También abordó las desigualdades de género que se profundizaron con la pandemia. 


Hay grupos vulnerables que ante el COVID-19 se vieron especialmente afectados, como aquellos sectores en donde los empleos informales abundan y los problemas sociales se agravan. Naciones Unidas se posicionó en el rol de acompañar un repunte de la economía con el fomento del empleo verde. A fines de 2020 el Programa PAGE en Uruguay destinado a fomentar la economía verde (que coordina ONUDI), contará con US$ 300.000 adicionales para promover acciones de recuperación de la actividad económica por la crisis de COVID-19 que en Uruguay será destinado a trabajar con las pequeñas y medianas empresas de la rama alimentaria que incluye los servicios gastronómicos muy golpeados por la pandemia.

Violencia y sobrecarga en los cuidados por COVID-19

Existe una sobrecarga de las tareas de cuidados y domésticos para las mujeres (que prepandemia ya era el doble que el de los varones y creció). Las tareas de cuidado de menores, adultos mayores o discapacitados, el aislamiento y sumado también el teletrabajo agregó tensión. La Encuesta de uso del tiempo, género y niñez realizada en 2020 (UNICEF, ONU Mujeres) mostró que el 20% de las mujeres se sentía muy o bastante sobrecargada durante la pandemia y solo el 4% indicó lo mismo. Fue la única encuesta con representatividad nacional en dejar en evidencia las transformaciones que produjo la pandemia en roles, rutinas y hábitos.


Dos temas tomaron particular prevalencia en el trabajo analítico de Naciones Unidas durante la pandemia: visibilizar el impacto diferencial de la pandemia sobre mujeres y varones y prevenir y enfrentar la violencia intrafamiliar. En 2020 Naciones Unidas quiso dejar en evidencia el impacto diferencial de la pandemia sobre mujeres y varones, y en particular el aumento de las situaciones de violencia hacia las mujeres que generó el confinamiento de las familias en los hogares. Para ello desarrolló una serie de webinars para abordar este tema y convocó a representantes del gobierno, a organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas para abordar el impacto de la pandemia sobre la inserción laboral de las mujeres, la distribución intrafamiliar de los cuidados y la violencia de género. Estas acciones permitieron llamar la atención de los tomadores de decisión sobre la necesidad de reforzar las políticas y servicios destinados a prevenir la violencia hacia las mujeres y cómo incorporar a las mujeres y la igualdad de género en la respuesta al contexto de COVID-19. 

Migrantes con fronteras cerradas y privados de libertad

La emergencia sanitaria trajo la decisión de cerrar las fronteras. En medio de la crisis la población migrante se vio desprotegida, afloraron la carencia de insumos básicos de higiene y necesidad de apoyo en trámites y protección social. Junto con el gobierno uruguayo y la sociedad civil, Naciones Unidas apoyó en varias líneas (OIM, UNICEF) (ACNUR) y apoyó a implementar un albergue transitorio por cuatro meses para personas LGBT en situación de vulnerabilidad habitacional, migrantes, personas trans y con VIH (UNFPA). Naciones Unidas realizó 12.000 consultas de asistencia sobre el proceso de regularización en el país, asesoramiento para la integración en el mercado laboral y atención psicosocial, hizo 8.000 entregas de alimentos, abrigo e higiene y brindó 700 asistencias para alojamiento a personas varadas (OIM/UNICEF). Para quienes se encontraban en centros de reclusión hubo donaciones de 650 kits de higiene para mujeres y materiales sobre COVI-19 y violencia de género y en el Instituto Nacional de Rehabilitación equipos de fabricación de mascarillas, entre otros insumos UNFPA, ONU MUJERES, PNUD. Hubo también ayuda para implementar sistemas de monitoreo de la situación de los niños y adolescentes institucionalizados, del cumplimiento de los protocolos sanitarios en los centros y para el desafío de mantener los vínculos con sus familias (UNICEF). 

Estudiantes y docentes en casa

La no presencialidad en la educación duró desde el lunes 16 de marzo hasta junio, momento en que gradualmente se sumó presencialidad en los diferentes niveles. Solo el 28% de los estudiantes del quintil más bajo participó a distancia de actividades escolares (ANEP, 2020).  Para atacar este problema se ha apoyado con materiales educativos virtuales para públicos específicos, por ejemplo, para docentes, como la guía sobre cómo enseñar en tiempos de Covid-19 o sobre pedagógicas sobre educación no presencial (UNESCO). Además, UNESCO y UNICEF apoyaron a los docentes en su trabajo durante la pandemia con guías y pautas pedagógicas, entre otros recursos.


¿Cómo reportar tantos cambios? ¿cómo colaborar para que los periodistas puedan estar mejor formados? Este fue el motivo para lanzar un curso masivo online para comunicadores (UNESCO, PNUD, OMS).

El futuro tras la pandemia

La sociedad uruguaya se acostumbró a escuchar palabras como anticuerpos, respiradores, mascarillas y PCR. Hacia afuera, el país mantuvo su buena imagen en la región latinoamericana por los resultados del manejo de la pandemia durante el año y el apoyo de la ciencia. Hubo meses de la tendencia más baja en casos acumulados y diarios de contagio con un alza sobre finales de 2020, un acumulado de 19.119 casos registrados en el año y 181 fallecidos y el desafío de una pronta vacunación para toda la población en puerta. Ahora, 2021 plantea el desafío de administrar la tan esperada vacuna, mientras los números de contagios, fallecidos y camas ocupadas en CTI se han disparado. 
 

El trabajo de Naciones Unidas vinculado a la pandemia no terminó en 2020. Se proyecta a 2025 continuar con un trabajo de apoyo a la recuperación e incluso post COVID-19 seguir fortaleciendo la atención primaria y velando por el acceso universal a la salud con foco en mujeres y jóvenes de los grupos más vulnerables y con más información sobre el impacto de la pandemia en la sociedad para actuar en consecuencia.