2.5 Una ONU que trabaja 

con mayor coherencia, eficiencia y efectividad

La reforma del sistema de desarrollo de Naciones Unidas (la reforma) ha sido un revulsivo para el trabajo conjunto y la cohesión del equipo de Naciones Unidas en Uruguay.

En un país como Uruguay, que fue piloto del enfoque ‘Delivering as One’ desde sus inicios en 2006, las agencias de Naciones Unidas tienen una larga tradición de implementar programas conjuntamente. Durante esa fase piloto, la cohesión de las agencias se incentivó con un Fondo de Coherencia, establecido para financiar programas conjuntos en apoyo a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El proceso fue muy exitoso y en su momento más álgido el equipo en Uruguay llegó a manejar una cartera de más de 30 programas conjuntos interagenciales. Sin embargo, a medida que los recursos del Fondo de Coherencia se fueron agotando, los incentivos mermaron y para el 2017 solamente había dos programas conjuntos en ejecución. 

Con la puesta en marcha de la reforma en enero de 2019, y en particular con la llegada de una Coordinadora Residente independiente y con el establecimiento de una Oficina de Coordinación fortalecida, las posibilidades de trabajo conjunto aumentaron y permearon a muchos otros ámbitos del trabajo interagencial. Los incentivos y recursos adicionales que la reforma ha puesto a nuestro alcance nos permiten ahora mejorar la coherencia y efectividad de nuestro trabajo de análisis e investigación, planificación y programación, construcción de alianzas, comunicación, manejo de información y datos, movilización de recursos y en nuestros dispositivos de apoyo operativo, incluida la gestión de nuestras oficinas y presencia física. 

Como representante designada por el Secretario General, la Coordinadora Residente coordina las actividades operativas de Naciones Unidas en el país. Como tal, lidera y apoya a las agencias en sus consultas con el gobierno para definir y acordar la respuesta de Naciones Unidas a las prioridades nacionales, así como en el diseño, monitoreo, evaluación y rendición de cuentas del Marco de Cooperación. Para su labor, la Coordinadora Residente se apoya en una Oficina de Coordinación cuya misión es: 

 

 • Potenciar el trabajo y ampliar la voz de las agencias

 • Promover la integralidad del análisis y la coherencia de las acciones de Naciones Unidas

•  Acercar la organización a la ciudadanía y a nuevos socios 

•  Potenciar el mandato normativo de Naciones Unidas en las varias dimensiones del desarrollo

La Oficina de la Coordinadora Residente en Uruguay se compone hoy de 9 personas con perfiles bien diversos y complementarios que se han constituido en una unidad al servicio de las agencias, en las áreas de: planificación estratégica, comunicación, alianzas con el sector privado, datos, financiación para desarrollo, análisis económico y derechos humanos. La Oficina trabaja en red con las Oficinas de Coordinación del resto del mundo, facilitando el intercambio de conocimiento y experiencia, y se conecta al Secretario General, a través de la Oficina de Coordinación del Desarrollo de la Secretaría de Naciones Unidas.

Integralidad en el análisis

Tan importante como tener recursos e incentivos para el trabajo conjunto es tener una base analítica común. Sin ella, la acción conjunta carece de dirección. Las capacidades instaladas en la Oficina de la Coordinadora Residente gracias a la reforma, interactuando con el amplio conocimiento y experticia de las agencias, permiten que nuestro análisis pueda ahora abarcar más dimensiones de la Agenda 2030. Así es como el año pasado trabajamos en un Análisis Común de País, como diagnóstico previo a la preparación del Marco de Cooperación, y establecimos un vínculo directo con los ODS y examinamos cuestiones estructurales relacionadas con la economía, el modelo productivo o las desigualdades persistentes que hacen todavía relevante el mandato de ‘no dejar a nadie atrás’ en un país del nivel de ingreso de Uruguay. Más que un producto puntual, el Análisis Común de País se vuelve ahora en más una práctica de diagnóstico continuo que acompañará la labor del equipo en Uruguay. 

En apoyo a esta función analítica se han establecido alianzas con centros de investigación, como la Red de investigación en ciencias sociales para enfrentar las secuelas de la pandemia (RISEP) junto con la Academia Nacional de Ciencias de Uruguay y el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología, que conecta a todas las universidades y centros de investigación en ciencias sociales para analizar los impactos socioeconómicos de la pandemia. 

Finalmente, desde la Oficina de la Coordinadora Residente se han promovido —y apoyado financiera y/o técnicamente— cinco iniciativas de análisis conjunto con el objetivo de posicionar nuevos temas en la agenda de políticas públicas o generar evidencia entorno a cuestiones que requieren un abordaje multidimensional. Entre ellos destacamos el trabajo de:

 

•  FAO, PNUMA y el PNUD sobre economía azul

•  ONUDI y la Cepal sobre la inserción de Uruguay en las cadenas de valor globales

•  PNUD, FAO e IFAD en agroecología

•  OIM, ACNUR, PNUD y ONUDI sobre la inserción laboral de la población migrante y refugiada

•  UNFPA, ONU Mujeres, OPS/OMS y Unicef sobre sistemas de información para monitorear políticas de protección de derechos y servicios para mujeres embarazadas y primera infancia

Coherencia en la acción

El diseño del Marco de Cooperación es sin duda el proceso más unificador y estructurante del trabajo de las agencias y el que permite definir la orientación de nuestra labor. Como definió la reforma, la nueva generación de Marcos de Cooperación no son solo un producto para la firma, sino un pacto a cinco años, con responsabilidad compartida entre Naciones Unidas y el gobierno, y claros mecanismos de rendición de cuentas y transparencia. Para la implementación del Marco de Cooperación 2021-2025, las agencias contarán por primera vez con un mapeo de todos nuestros activos institucionales que va a informar el trabajo de los grupos de resultados interagenciales establecidos para cada área prioritaria del Marco de Cooperación, así como podría generar ajustes en la configuración del equipo de Naciones Unidas y nuestras prácticas de trabajo. El proceso que la Oficina de Coordinación lideró en el 2020 para la definición del Marco de Cooperación 2021-2025 se realizó con las dificultades lógicas de un año de pandemia. Aun así, fue posible consensuar con el nuevo gobierno prioridades nacionales que promoverán la aceleración de los ODS. 

Los programas conjuntos son una oportunidad única que tenemos las agencias de proveer soluciones más integradas a los retos del desarrollo en Uruguay. El 2020 ha sido un año particularmente exitoso durante el cual hemos reestablecido una cartera de 7 programas conjuntos que convocan a 11 agencias del equipo en Uruguay:

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Inclusión y eficiencia en nuestras operaciones

En el 2020 la Oficina de la Coordinadora Residente, junto a OACNUDH y ACNUR se instalaron en una nueva sede para Naciones Unidas –el UN House— que va a ser el lugar de aterrizaje de nuestras políticas de inclusión, diversidad y sostenibilidad. El nuevo espacio, en un edificio patrimonial en la ciudad vieja de Montevideo, se constituirá en un lugar de encuentro con nuestros socios de gobierno de la sociedad civil y del mundo de la empresa y dará a nuestra organización identidad y visibilidad pública. La agenda de eficiencia se empujó con fuerza desde el Grupo Interagencial de Operaciones (OMT) que preparó el primer documento BOS (Business Operations Strategy) de Uruguay, buscando mejorar la calidad y eficiencia de los servicios comunes existentes. En base a un detallado previo ejercicio de stocktaking, el BOS identificó oportunidades de mejora en seis áreas principales: recursos humanos, adquisiciones, tecnología de la información, finanzas, administración y logística. El trabajo de implementación de las recomendaciones se puso en marcha en el primer trimestre de 2021 y sentará las bases de un posible Common Back Office para Uruguay. Finalmente, es muy destacable el esfuerzo que Naciones Unidas ha realizado para implementar la Estrategia del Inclusión de Discapacidad del Secretario General (UNDIS). Un proceso que hemos realizado con el acompañamiento de una organización especializada (UMUNTU) y que ha resultado en compromisos de acción en las áreas de recursos humanos, comunicación, adquisiciones, accesibilidad en el espacio físico, programación y liderazgo. Es particularmente destacable el esfuerzo que está en marcha para que nuestra comunicación y nuestros eventos se vuelvan accesibles a personas con distintos tipos de discapacidad, una iniciativa que se ha compartido con el Departamento de Comunicaciones Global de Naciones Unidas y que esperemos permee en otros equipos de país. 

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Una voz al servicio de la cooperación y la solidaridad

Desde el área de comunicación, el trabajo conjunto de las agencias nos permitió una mayor eficiencia en la elaboración de mensajes y campañas comunicacionales, pero también una mayor efectividad: aumentamos más de un 15%, en promedio, nuestros seguidores en todas las redes sociales de las agencias (en algunos casos, como la cuenta de ONU Uruguay en Twitter, el aumento superó el 60%) y se crearon nuevas cuentas oficiales de agencias y programas en Uruguay. Aumentamos nuestra presencia en medios con una nueva página web, comunicados públicos interagenciales sobre temas de actualidad y salidas en medios tradicionales y redes sociales. En suma, el 2020 representó un año de consolidación de nuestra voz conjunta. 

En el 2020 Naciones Unidas celebró su 75 aniversario (UN75). Desde Uruguay quisimos ser parte de la mayor conversación del mundo –una conversación sobre el futuro que queremos forjar como humanidad— y lo hicimos a través de diálogos, talleres y una encuesta ciudadana. Pandemia mediante, en Naciones Unidas Uruguay resolvimos que esa situación afectara lo menos posible el objetivo central de la campaña y tuvimos una excelente respuesta ciudadana: 20 talleres y eventos de UN75 que convocaron a más de 3.500 personas en diferentes instancias de participación. La encuesta fue completada por más de 3.000 uruguayos y uruguayas y nos posicionó como el país con mayor participación de toda América Latina y el Caribe, en relación con la población total. 

La sección 2.3 daba cuenta de los esfuerzos comunicacionales que se desplegaron para acompañar el trabajo del Estado en la prevención del COVID-19 y visibilizar las situaciones de mayor vulnerabilidad que la pandemia estaba generando. Los esfuerzos dirigidos al COVID-19 no nos impidieron seguir poniendo nuestra voz al servicio de temas importantes, como el Dia Internacional de la Mujer u otros días como el de la Alimentación, el de la Lucha contra el VIH o el de los Derechos Humanos.

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